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5 consejos para reducir el desperdicio de alimentos

15 octubre 2021

¿Sabías que una tercera parte de los alimentos producidos para el consumo humano se desperdicia? ¿Y que el 61% del desperdicio alimentario proviene de los hogares?

Según el Consejo Europeo de Información Alimentaria (EUFIC) cada año se tiran más de 930 millones de toneladas de alimentos a nivel mundial. ¡Una barbaridad! Y con ellos se tiran todos los recursos utilizados en su producción y transporte, como el suelo, agua y combustible.

Por ello, para evitar el desperdicio de alimentos debemos empezar a cambiar nuestros hábitos de compra y de consumo.

¿Cómo reducir el desperdicio alimentario en casa?

1. Planifica tus menús y compra sólo lo que necesites

Planificar tus menús es lo mejor que puedes hacer para planificar tu compra. Hazte una lista de lo que necesitas y no te dejes llevar por las ofertas. ¡Solo ahorras dinero si puedes usar la comida a tiempo! Mensajes como «Compre uno y obtenga otro gratis» y otras ofertas similares, a menudo llevan a comprar más de lo que necesitamos, trasladando los desechos de la tienda a nuestra casa. En términos de desperdicio de alimentos, es sabio no comprar más de lo necesario.

2. Aprende a distinguir entre “fecha de caducidad” y “fecha de consumo preferente”

La fecha de caducidad de los alimentos envasados nos indica cuándo es seguro comer el producto. Generalmente se encuentra en alimentos perecederos, como carne refrigerada, productos lácteos y comidas preparadas. Para evitar el desperdicio de alimentos, estos deben comprarse cuando sea necesario, y en la cantidad necesaria. No deben consumirse después de la fecha de caducidad.

La fecha de consumo preferente es un concepto de calidad y es más flexible que la fecha de caducidad. Se usa para alimentos como las legumbres, el arroz, la pasta, las harinas, las conservas, el café y el té. Pueden consumirse de manera segura si huelen bien, tienen buena apariencia y saben bien, aunque su calidad puede haber disminuido (por ejemplo, cambios en el sabor, el color y la textura). Confiar en nuestros sentidos debería ser suficiente para detectar la calidad de los alimentos con estas etiquetas siempre y cuando hayan sido conservados en buenas condiciones y el envase esté intacto.

3. Usa lo que tienes en la despensa

¡No desperdiciar no es tan complicado!

  • Revise con regularidad lo que haya en la nevera y los armarios y consuma los alimentos que se acercan a su fecha de caducidad.
  • En tu despensa y en la nevera aplica el FIFO, first in first out. Así te aseguras que aquellos productos con fechas de caducidad más cercanas sean más visibles y se usen antes.
  • Combina cualquier verdura que quede con un plato de pasta, sopa, tortilla o salteado. ¡Improvisa! Puedes disfrutar de una nueva receta y evitar tirar comida.
  • Congela los alimentos antes de su fecha. ¡Las frutas congeladas pueden ser un buen complemento para los batidos!

4. Evita cocinar demasiado

Algunas prácticas simples que pueden ayudarte:

  • Cocina solo lo que se va a consumir en lugar de tirar el exceso de comida de nuestros platos en la basura.
  • Usa las sobras para el almuerzo del día siguiente.
  • Congela para más tarde. Para obtener resultados más sabrosos, las sobras congeladas se deben usar dentro de tres meses siguientes.
  • ¿No hay suficientes sobras para una comida completa? Mezcla y combina diferentes alimentos, agregue un poco de ensalada o un huevo revuelto, ¡quizás te sorprenda el resultado!

5. ¿Qué hacer si aparecen mohos?

Las siguientes reglas pueden ayudarte a saber qué hacer cuando aparece un moho en un alimento.

Los alimentos duros son seguros para consumir una vez que se retira la parte mohosa junto con el área de alrededor. Esto incluye los quesos duros, las carnes curadas duras (como el salami y el jamón) y las frutas y verduras firmes (como la col, los pimientos, las verduras de raíz).

Los alimentos blandos deben desecharse una vez que aparece un moho. Incluye alimentos cocidos, quesos blandos, yogures y otros productos lácteos, pan, mermeladas y frutas y verduras blandas (como pepinos, melocotones, tomates, bayas, etc.). Esto se debe a que el moho se puede extender en alimentos blandos (y es posible que ni siquiera lo veamos).

Finalmente, puedes tener un compostador para degradar aquellos restos vegetales que no has podido aprovechar y así obtener abono para tu huerto urbano.

Si tienes ganas de saber más, te invito a ver la campaña: “Evita el desperdicio alimentario: un viaje de 30 días para reducir el desperdicio alimentario en casa” que ha lanzado EUFIC en las redes sociales.

Fuente: www.eufic.org/en/food-safety/article/how-to-reduce-food-waste-at-home

 

 

Imagen de Anna Paré
Anna Paré
Anna Paré es graduada en Nutrición Humana y Dietética, máster en Nutrición y Alimentación y licenciada en Farmacia. Actualmente trabaja como dietista-nutricionista pasando consulta en Nutresalut, es profesora en la UOC y en el Culinary Institute of Barcelona, y colabora con el Col·legi de Farmacèutics de Barcelona y con laboratorios de complementos alimenticios.

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