¿Cuándo empieza una demencia? Antes de lo que te imaginas

18 septiembre 2026

14 factores de riesgo modificables que podrían prevenir el 45% de las demencias

Cuando pensamos en prevenir la demencia, probablemente pensamos en lo que podemos hacer a partir de los 60 o 70 años.

Pero la evidencia científica muestra que la prevención empieza mucho antes.

Según el informe de la Lancet Commission on dementia prevention, intervention and care, liderado por Gill Livingston y publicado en 2024, hay 14 factores de riesgo modificables relacionados con el desarrollo de demencia. Si pudiéramos reducir estos factores, se podrían prevenir casi el 45% de los casos de demencia.

No significa que la demencia sea siempre prevenible ni que estos factores sean la causa directa de todos los casos. Significa que existe un margen de actuación importante y que podemos actuar para modificarlos. Es decir, reducirlos o evitarlos. Y esto es, para mí, lo más destacado.

Y contrariamente a lo que podríamos imaginar, la demencia puede prevenirse a lo largo de toda la vida.

Infancia y primeros años de vida: el cerebro en desarrollo

  • Bajo nivel educativo

La educación es el principal factor de riesgo en las primeras etapas de la vida.

Una educación de mayor duración y calidad ayuda a desarrollar la reserva cognitiva, es decir, la capacidad del cerebro para tolerar mejor los cambios y lesiones que pueden aparecer con el envejecimiento.

Así que, cuidar la salud cerebral empieza en la infancia, favoreciendo el acceso a una buena educación y manteniendo el aprendizaje durante toda la vida.

Edad adulta: proteger el cerebro y la circulación sanguínea

La edad adulta, y especialmente la mediana edad, es una etapa muy importante para cuidar el cerebro debido al gran número de factores relacionados con la demencia.

Según los investigadores de la Lancet Commission, son 10 factores de riesgo relacionados principalmente con esta etapa:

  • Colesterol LDL elevado
  • Depresión
  • Traumatismo craneoencefálico
  • Inactividad física
  • Diabetes
  • Tabaquismo
  • Hipertensión arterial
  • Obesidad
  • Consumo excesivo de alcohol
  • Pérdida auditiva

Algunos de ellos están especialmente vinculados con la salud cardiovascular. Por ejemplo, la hipertensión, la diabetes, la obesidad y el colesterol LDL elevado pueden contribuir al daño vascular, y sabemos que lo que es bueno para el corazón también lo es para el cerebro.

También hay factores que pueden pasar desapercibidos. Como, por ejemplo, una pérdida auditiva no tratada que puede favorecer el aislamiento social y reducir la estimulación cognitiva. Por ello, utilizar audífonos cuando están indicados puede formar parte de una estrategia de protección de la salud cerebral.

Y no podemos ni debemos olvidar la actividad física. Hacer ejercicio de forma regular no solo protege el corazón y los músculos, sino que también forma parte de la prevención del deterioro cognitivo.

A partir de los 65 años: seguir cuidando el cerebro

Llegar a la jubilación no significa perder la oportunidad de prevenir. Al contrario, nunca es demasiado tarde para actuar.

En esta etapa cobran especial importancia tres factores:

  • Aislamiento social

Mantener relaciones sociales, participar en actividades con otras personas y evitar el aislamiento contribuye a mantener un cerebro activo.

  • Pérdida de visión

La pérdida de visión no tratada es uno de los dos nuevos factores incorporados por la Lancet Commission en el informe de 2024. Por eso, revisar la visión y tratar los problemas visuales cuando sea posible también forma parte del cuidado cerebral.

  • Contaminación atmosférica

La exposición a la contaminación del aire también se relaciona con un mayor riesgo de demencia. Este es un factor que no depende únicamente de nuestras decisiones individuales y que requiere también medidas de salud pública.

¿Y qué papel tiene la alimentación?

Aunque la dieta no aparece como uno de los 14 factores de la lista, la alimentación influye sobre varios de los factores que sí aparecen en ella: obesidad, diabetes, hipertensión y colesterol LDL, entre otros.

Por eso, una alimentación saludable forma parte de una estrategia global de salud cardiovascular y cerebral.

Conclusión, no debemos esperar a tener problemas de memoria para empezar a cuidar nuestro cerebro. La salud cerebral se construye durante toda la vida.

Y cuidar nuestro cerebro puede ayudarnos a reducir el riesgo y a mantener durante más años una buena salud cognitiva.

Referencia:

Livingston G, Huntley J, Liu KY, et al. Dementia prevention, intervention, and care: 2024 report of the Lancet standing Commission. Lancet. 2024;404(10452):572-628. doi:10.1016/S0140-6736(24)01296-0.

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Anna Paré
Anna Paré es graduada en Nutrición Humana y Dietética, máster en Nutrición y Alimentación y licenciada en Farmacia. Actualmente trabaja como dietista-nutricionista pasando consulta en Nutresalut, es profesora en la UOC y en el Culinary Institute of Barcelona, y colabora con el Col·legi de Farmacèutics de Barcelona y con laboratorios de complementos alimenticios.
ANNA PARÉ VIDAL - Doctoralia.es

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